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Cómo manejar los miedos nocturnos y las pesadillas en los niños pequeños

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Los miedos nocturnos y las pesadillas son experiencias comunes para los niños pequeños, y es algo que puede preocupar a los padres al ver a sus hijos alterados durante la noche. Aunque estos temores suelen ser una parte natural del desarrollo infantil, es importante que los padres comprendan cómo identificar y manejar los miedos nocturnos y las pesadillas para asegurar que su hijo se sienta seguro y protegido. En este artículo, exploraremos qué son los miedos nocturnos y las pesadillas, por qué ocurren, y cómo los padres pueden manejar estas situaciones de manera efectiva.

¿Qué son los miedos nocturnos y las pesadillas?

Miedos nocturnos y pesadillas son términos que a menudo se confunden, pero se refieren a experiencias diferentes.

  1. Miedos nocturnos: También conocidos como terrores nocturnos, son episodios en los que el niño se despierta repentinamente de su sueño profundo, generalmente durante la fase de sueño de ondas lentas (NREM), y experimenta una intensa sensación de miedo o pánico. Durante un miedo nocturno, el niño puede gritar, sudar o incluso sentarse en la cama, pero generalmente no está completamente consciente de lo que está sucediendo y no recuerda el episodio por la mañana. Este fenómeno es más común en niños de entre 3 y 12 años.
  2. Pesadillas: A diferencia de los miedos nocturnos, las pesadillas ocurren durante la fase de sueño REM, cuando el niño está en un sueño más liviano. Las pesadillas son sueños aterradores que pueden despertar al niño por completo y causarles miedo real o angustia. A menudo, el niño recuerda la pesadilla al día siguiente y puede sentirse ansioso o asustado al dormir nuevamente.

Ambos tipos de trastornos del sueño son comunes en los niños, y aunque son normales en la mayoría de los casos, es importante abordarlos de manera adecuada para evitar que los miedos interfieran con el descanso del niño.

¿Por qué ocurren los miedos nocturnos y las pesadillas?

Los miedos nocturnos y las pesadillas son parte del proceso de desarrollo infantil. Hay varias razones por las que los niños pequeños pueden experimentar estos episodios:

  1. Desarrollo cognitivo: A medida que los niños crecen, comienzan a desarrollar una mayor comprensión de su entorno y a experimentar nuevos miedos relacionados con la fantasía o la realidad. El pensamiento imaginativo puede hacer que los niños tengan miedo de cosas como monstruos o seres invisibles.
  2. Cambios en la rutina: Los cambios importantes en la vida de un niño, como mudarse a una nueva casa, la llegada de un hermano, o comenzar el colegio, pueden generar ansiedad y contribuir a los miedos nocturnos y las pesadillas.
  3. Exposición a estímulos aterradores: La exposición a contenido aterrador o a situaciones estresantes durante el día, como una película o un programa de televisión con escenas de miedo, puede influir en los sueños del niño y causarles pesadillas.
  4. Estrés y ansiedad: Los niños pequeños son muy sensibles a los cambios emocionales en su entorno. El estrés o la ansiedad pueden manifestarse durante la noche, a través de terrores nocturnos o pesadillas, especialmente si el niño está pasando por un período de cambios o inseguridad.

Cómo identificar los miedos nocturnos y las pesadillas

Reconocer si tu hijo está experimentando miedos nocturnos o pesadillas es el primer paso para ayudarlo. A continuación, te indicamos algunas señales comunes de ambos trastornos:

  • Miedos nocturnos: El niño se despierta repentinamente en medio de la noche, llora, grita o parece aterrorizado, pero no está completamente consciente. Pueden mostrarse muy agitados o confundidos, y después de un episodio, no recuerdan lo sucedido.
  • Pesadillas: El niño se despierta llorando o angustiado y recuerda claramente su sueño aterrador. Es más probable que se despierte por completo durante o después de la pesadilla y pueda buscar consuelo de los padres.

Cómo manejar los miedos nocturnos y las pesadillas

Si bien los miedos nocturnos y las pesadillas son comunes, los padres pueden hacer varias cosas para manejar la situación de manera efectiva y ayudar a que el niño se sienta más seguro.

1. Establecer una rutina nocturna relajante

Una rutina de sueño consistente es una de las mejores maneras de reducir los miedos nocturnos y las pesadillas. Asegúrate de que tu hijo se acueste a la misma hora todas las noches y realice actividades tranquilas antes de dormir, como leer un libro, escuchar música suave o practicar respiración profunda. Esto ayudará a calmar su mente y cuerpo antes de dormir.

En colegios como APDE Connections Cayalá, donde se fomenta el bienestar emocional de los niños, se enseña la importancia de crear hábitos saludables que incluyan un ambiente tranquilo y relajante antes de la hora de dormir.

2. Crear un ambiente seguro en la habitación

Asegúrate de que el ambiente donde tu hijo duerme sea lo más seguro y relajante posible. Considera usar una luz nocturna suave para que no se sienta completamente en oscuridad, ya que muchos niños pequeños tienen miedo de la oscuridad. Además, asegúrate de que la habitación sea tranquila y cómoda, sin ruidos molestos que puedan interrumpir el sueño.

3. Hablar sobre los miedos durante el día

Hablar con tu hijo sobre sus miedos durante el día puede ayudar a reducir su ansiedad. Pregúntale qué es lo que le asusta y valida sus emociones sin burlarte ni minimizarlas. Ayuda a tu hijo a entender que los miedos son normales, pero que puede estar seguro en su habitación.

4. No reaccionar de manera excesiva durante la noche

Si tu hijo tiene un miedo nocturno o una pesadilla, es importante mantener la calma y no reaccionar con desesperación o ansiedad. En lugar de despertar bruscamente al niño, simplemente ofrécele consuelo de manera tranquila y firme, sin levantarlo de la cama si está en medio de un miedo nocturno. Asegúrate de que sepa que está a salvo y que lo acompañarás hasta que se calme.

5. Evitar estímulos estresantes antes de dormir

Evitar que el niño vea televisión o interactúe con contenido que pueda ser aterrador antes de dormir es crucial. Si bien las pesadillas no siempre son causadas por contenido negativo, la exposición a escenas intensas o aterradoras puede aumentar la probabilidad de que el niño tenga pesadillas.

Fuentes externas recomendadas:

Los miedos nocturnos y las pesadillas son parte del desarrollo normal de los niños pequeños, pero pueden causarles ansiedad y estrés. Como padres, es fundamental ofrecerles un ambiente seguro y reconfortante, establecer rutinas consistentes de sueño y hablar abiertamente sobre sus miedos. Con paciencia y comprensión, tu hijo aprenderá a manejar estas experiencias de manera más efectiva, lo que le permitirá disfrutar de un sueño tranquilo y reparador. En instituciones como APDE Connections Cayalá, se fomentan prácticas que promueven el bienestar emocional de los niños, asegurando que los más pequeños se sientan apoyados y protegidos en todo momento.